¡Qué gran ejemplo! Lo que más admiro en esta persona es cómo supo aceptar su situación y cómo perdonó. Esta mañana he leído con ganas un artículo en ABC de Laura Peraita, que versa sobre una conferencia que ha dado esta persona en Sevilla.

Creo que Irene Villa nos enseña tres cosas muy importantes en la vida.

  • NO SENTIRSE VÍCTIMA.

“El fracaso enseña lo que el éxito no te enseña. Si crees en ti y aprendes a disfrutar llegan las medallas. Hay que seguir siempre creyendo en los sueños. El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. Para mí es fundamental no sentirme víctima. No sirve de nada buscar culpables, perdono para vivir y librarme del pasado. Solo se puede mirar hacia atrás dando gracias o perdonando, ninguna otra emoción es válida. Es la única manera de cerrar el pasado. La queja y la ira son el veneno del alma”.

He conocido personas que son víctimas de sus padres de sus amigos, de sus hermanos, etc. Y son las personas más infelices con las que he tenido relación.

  • UNO NO PUEDE CAMBIAR LAS CIRCUNSTANCIAS EN LAS QUE VIVE, PERO SI PUEDE CAMBIAR CÓMO SE ENFRENTA A ELLAS.

“Poco después tuvo una infección por culpa de una bacteria. «Me sentí hundida, pensé “¿va a conseguir una bacteria lo que no ha conseguido una bomba?”. Todo en la vida son lecciones: cuando uno no puede cambiar la situación, debe cambiar uno mismo. Llegué, incluso, a perder la fe porque de tanto pedir quedé agotada. Me esforcé en recuperarla y, finalmente, pude caminar”.

Viktor Frankl: Escribió que en un campo de concentración Nazi se sentía libre. Estaba igual de “loco” que Irene.

  • ADAPTACIÓN AL ENTORNO

“Pensé he nacido sin piernas y, si me caigo, pues me levanto. Tengo que vivir sin nadie a quien odiar y sin nadie a quien maldecir. Sabía que no sería fácil porque estaba en plena adolescencia, mi hermana siempre me había dicho que yo iba a ser modelo porque era todo piernas y porque siempre había estado haciendo deporte con mi padre a mi lado”.

Que trabajo me cuesta aceptar lo que me pasa en la vida… como a todos, y esta persona dice que ha nacido sin piernas.

Querida Irene ¡que difícil veo todo esto!. De mayor -y ya me queda muy poco- quiero ser cómo tú. Gracias.

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