Estoy viendo en los telediarios que Katelyn Ohashi ha vuelto a sacar la máxima puntuación posible en un ejercicio de Gimnasia Rítmica, un 10.

He investigado un poco y veo que esta chica fue gimnasta desde hace muchos años y que ha sido olímpica pero que a los 15 años abandonó la competición. ¿Cómo es posible que abandonara la competición por múltiples problemas y ahora saque esas puntuaciones? Vean el siguiente vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=o7CvB_PUjyc

Ya saben la solución: cambió de jefe, de entrenador.

En su etapa en el equipo de los EEUU tuvo un trastorno alimenticio originado por las presiones para que recuperara un peso específico y esto terminó de mermar su autoestima: «Me dijeron que era vergonzoso lo gorda que estaba. Me comparaban con un pájaro que no podía volar. No podía aceptarme a mí misma. No era feliz»

Ahora, con 21 años, de la mano de Valorie Kondos Field (Entrenadora en la Universidad de Los Angeles), entregada a las personas y no a la competición, Ohashi ha vuelto a brillar. Esta persona le ha devuelto su autoestima y le hace disfrutar con la gimnasia, deporte al que siempre amó.

Me pregunto si no pasa esto en la vida real, en la empresas. ¿Podría ser que los jefes, los supervisores y en algunos casos, líderes, los que hagan que una persona brille y desarrolle todo su potencial?

Creo que en la mayoría de los casos si, no en todos. Todos los que dirigimos personas debería preguntarnos si efectivamente desarrollamos a nuestro equipo o los anulamos. Hay que reflexionar sobre esto.

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