Javier Fiz Pérez publica en Aleteia el 26 de diciembre de 2017 un interesante artículo  que reproduzco y comento.

Aprende a controlar tu impulsividad y a comportarte de una forma más racional

Una persona impulsiva es una persona que actúa prevalentemente desde el plano emocional, sin dar espacio a la racionalidad y sin medir las consecuencias de sus actos.

La impulsividad es un rasgo de personalidad y por ello presente en los comportamientos de cada día de la persona impulsiva.

Se da cuando reaccionamos a estímulos externos de forma rápida y desmedida, sin ser capaces de reflexionar previamente.

Implica una tendencia a actuar por capricho, un comportamiento caracterizado por la poca reflexión, previsión o consideración de las consecuencias. Los comportamientos impulsivos suelen ser inapropiadas, arriesgadas y con consecuencias indeseables.

Si aplicas estos consejos concretos lograrás controlar tu impulsividad

  1. Responsabilízate: El primer paso es darte cuenta que debes controlar tu impulsividad. Tomar conciencia de los momentos de impulsividad es fundamental para actuar con prudencia cuando nos suceden. Es un paso esencial. Esencial porque el primer paso para solucionar algo es ser conscientes de que hay que cambiarlo. 
  2. Detecta los estímulos que te llevan a la impulsividad: Ayuda escribir en un cuaderno una breve descripción de los momentos en que nos hemos irritado excesivamente en el día y las causas de estos comportamientos. Creo que esta es la clave y  lo que nunca hacemos. Nos cuesta pararnos y reflexionar.
  3. Ejercítate en controlar el proprio volcán antes de que entre en erupción: Significa ser capaz de detener la conducta impulsiva antes de que aparezca.
  4. Toma tiempo antes de reaccionar: Acostúmbrate a dejar pasar unos segundos antes de reaccionar o actuar. El objetivo principal es utilizar el tiempo para que aparezca nuestra parte racional, que se encarga de controlar la impulsividad. El famoso, “cuanta hasta 100” antes de hablar.
  5. Desarrolla comportamientos y pensamientos alternativos: Las reacciones impulsivas provocan un comportamiento determinado, por lo que si conseguimos desarrollar un tipo de comportamiento alternativo cada vez que se tema la aparición de la impulsividad será menos probable que aparezca. El objetivo es que desarrolles una serie de ideas claves que te permitan enfocar la vida de una forma más racional. Por  ejemplo que podemos perder la razón si hablamos con un tono demasiado alto. 
  6. Canaliza tu energía y aprende a relajarte:Una de las características de la impulsividad es que activa y prepara nuestro organismo para responder de forma inmediata ante una situación determinada. Para tener una menor predisposición a la impulsividad conviene que aprendas a  relajarte con más frecuencia. La actividad física ayuda a descargar energías y tensiones negativas. También es muy importante saber relajarse. 

No toda impulsividad es negativa

Recordemos que la conducta impulsiva es también un mecanismo de defensa que evita perder tiempo en reflexiones cuando se necesita una respuesta inmediata para superar un peligro real. Los reflejos impulsivos para evitar un accidente de tráfico ocasionado por un conductor imprudente que aparece a nuestro lado. Es algo positivo.

El secreto está en el equilibrio que nos concede la buena gestión del estrés. Es necesario ejercitarse en la gestión de la frustración y de las contradicciones de cada día para reaccionar de manera racional y estratégica. Los comportamientos  se pueden aprender y lo hacemos durante toda la vida.  Por esto mismo, la gestión de la impulsividad es algo posible para todos.

Artículo original:

6 consejos para mantener la cabeza fría en momentos difíciles 
Suscríbete y únete al equipo

Te mandaré únicamente información útil sobre gestión de uno mismo y de equipos de trabajo.