Una ‘start up’ de éxito es el punto de partida para acceder al ecosistema emprendedor. Convertirte en un referente depende de tu trabajo y de la evidencia de tus logros. La mayoría de quienes lo han conseguido asegura que no ha buscado esa relevancia, pero es consciente de las ventajas que le reporta para atraer a clientes y acceder a nuevos negocios en los que invertir.  

Cuando Elena Gómez del Pozuelo tuvo su segundo hijo recibió más de veinte ramos de flores que dejó en la habitación al abandonar el hospital. “No podía llevarme todo a casa. Lamenté que no hubiera regalos más útiles”. Confiesa que esta idea la perseguía hasta que puso en marcha BebeDeParis, que 22 años después se ha convertido en la primera red internacional de franquicias de regalos para bebé. Gómez del Pozuelo es presidenta de la Asociación Española de Economía Digital (Adigital), cofundadora junto con su hermana María de Womenalia e inversora en varias start up. Su trayectoria la ha convertido en una referencia en el sector, algo que según confiesa tampoco ha buscado: “Es cierto que recibes llamadas para ser mentora o dar conferencias y la gente te pide consejo… pero considero más emprendedor al que está metido en su negocio que a quien se dedica a dar consejos. Hay mucho gurú que no ha montado una empresa y se permite el lujo de asesorar a otros. Creo que para eso hay que haber creado una empresa, tener éxitos y fracasos y ser inversor”.

Lo que describe viene a ser el retrato robot de algunos emprendedores que, como ella, han sacado adelante su negocio, han apostado por nuevas start up y, sin proponérselo, se han convertido en un modelo a seguir por aquellos que quieren hacerse un hueco en este ecosistema. Iñaki Arrola (coches.com y KFund), Carlos Blanco (Conector), Jesús Encinar (Idealista), José Manuel Villanueva (Privalia.com), José del Barrio (La Nevera Roja y Samaipata Ventures); Eneko Knorr (Ludei); Javier Megias (Startupxplore); François Derbaix (Top Rural e Indexa Capital); Nacho de Pinedo (ISDI e Impact); Javier Torremocha (Kibo Ventures); Vicente Arias y Jesús Monleón (SeedRocket); José Luis Vallejo (Sngular, Buyvip.com) o el recién llegado, Tomás Santoro (SumaCRM), son sólo algunos de los nombres de referencia. Todos niegan que hayan perseguido esta fama, pero su trayectoria les ha llevado hasta ese pedestal del que ya no pueden bajarse y que la mayoría asume con humildad. “La mejor manera de ganarse un hueco en el ecosistema es haciendo que tu start up triunfe”, sentencia Nacho de Pinedo, un elemento en el que coinciden estos emprendedores, pero que matiza François Derbaix: “Lo importante no es hacerse un sitio en el ecosistema, si no aportar valor a tus clientes. Lo del ecosistema está sobrevalorado: hay que hacer más working y menos notworking”.

La receta del éxito

Javier Megias asegura que lo último que busca este tipo de emprendedores “es convertirse en referencia de nadie. Esa visibilidad es consecuencia de la credibilidad que da el trabajo y lo que se ha ayudado a otros, más que un intento deliberado de hacerse visible”. Añade que “los emprendedores que le dedican más tiempo a su parte pública que a hacer crecer su negocio están condenando su empresa, por tanto no deberían ser referencia de nadie”. Una opinión que comparte Javier Torremocha, quien afirma que “es el trabajo bien hecho lo que lleva a cualquiera a ser un referente, y la mejor manera de llegar a serlo es no preocuparse demasiado por ello”.

Trabajar duro y ayudar en la medida de lo posible a los demás es lo que propone el fundador de Kibo Ventures, una receta que algunos aplican una vez que su negocio ya se ha lanzado. Según Derbaix “antes no tienes nada que ofrecer. Por ejemplo, nosotros no comunicamos nada de Indexa Capital hasta tener la autorización de la CNMV y el negocio en marcha”.

Aunque suele ser lo habitual, hay quienes optan por no esperar y comienzan a darse a conocer desde sus inicios. Es el caso de Tomás Santoro. Fundador de CRMSuma, se ha ganado un lugar en el ecosistema gracias a su blog -algún post se ha compartido cerca de 4.000 veces-, que le ha hecho popular en el ecosistema emprendedor: “Me invitan a dar charlas y conferencias y lo mejor es que contacto a diario con otros emprendedores que me ayudan muchísimo”. Por eso recomienda Santoro “darse a conocer cuanto antes mejor. De esta manera transmites la cultura de empresa dentro y fuera y así consigues atraer talento desde el negocio. Tener un equipo con talento es clave para poder tener éxito”.

Perseguida o no, los emprendedores coinciden en que esta popularidad da alas a su negocio y les permite acceder a nuevos clientes o, en el caso de que también sean inversores, conseguir llamar la atención de nuevas start up. Eneko Knorr explica que ahora son los emprendedores los que escogen a los business angel y “ser conocido hace que los proyectos te lleguen antes que a otros”.

Una de las cuestiones con la que estos empresarios -que rehuyen del término gurú- muestran su intransigencia es que la relevancia no se puede ganar a costa del negocio. “Uno no es emprendedor por montar una empresa, más bien está emprendiendo. Aquellos que ya han montado varios negocios y tienen un track record son emprendedores. Es una pequeña diferencia semántica con una importante connotación: en las primeras fases hay que dedicar a la empresa todo el tiempo posible a hablar con cliente y proveedores, no a ir a eventos endogámicos de emprendedores y a hacer networking”.

La fama no hace a un buen mentor

Emprendedores, inversores y también directivos son objeto de deseo de las aceleradoras e incubadoras. Ellos cumplen con los requisitos mínimos para ser los mentores que ayuden a aquellos que desean poner en marcha su propio negocio. Pero, como se suele decir, ‘el hábito no hace al monje’ y no siempre la fama es sinónimo de buen mentor. Nacho de Pinedo, fundador de ISDI, explica que “la mayoría de las veces la clave es haber sido el fundador de una ‘start up’ porque de esta manera puedes ayudar a otras personas a no cometer los errores en los que caíste en el pasado”. Elena Gómez del Pozuelo, presidenta de ADigital, añade que no se siente capaz de dar consejos a nadie, “daría lecciones sobre lo que no hay que hacer y lo que podría hacer mejor. Lo que sucede es que pocos gurús hablan de los errores que han cometido”. Según Javier Torremocha, socio fundador de Kibo Ventures, “lo primero para ser un buen mentor es tener tiempo para dedicarle a otros, y experiencia relevante en un campo concreto”. Javier Megias, CEO y cofundador de Startupxplore, afirma que “hay que estar dispuesto a sacrificar una parte relevante de tu tiempo personal para ayudar a otros; esto no va de quitarle horas al negocio del que está emprendiendo para ayudar a otros, sino de, desde una posición de absoluta humildad intentar apoyar a otros a costa de su propio tiempo y explicar lo que uno ha aprendido, que no es la ‘verdad’, sólo ‘tu verdad’.” Alguno de estos emprendedores confiesa que recibe una media de cinco propuestas semanales para participar en distintos eventos ‘por la cara’: “Decidí escoger dos o tres al año y previo pago. Me supone un esfuerzo extra y la mayoría de las veces no me compensa porque mis clientes no suelen estar ahí”, afirma.

Fuente: http://www.expansion.com/emprendedores-empleo/emprendedores/2017/03/27/58d95122468aebbf058b4656.html

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