Todas las acciones directivas tienen consecuencias emocionales en los equipos. Miedos, fantasías, ilusiones, etc. Habitualmente esos mismos directivos lo ignoran. Para ser un directivo eficaz hay que gestionar esas emociones. Además ellas son la fuente de todos los conflictos que surgen en las organizaciones. Resolver esos conflictos sin resolver las emociones es solucionar en falso.

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