“TODO SE PUEDE ENTRENAR”… pero claro, cuesta.

Toni Nadal: ‘El esfuerzo tiene poca aceptación’

  • El entrenador de Rafael Nadal presenta el libro ‘Todo se puede entrenar’

  • ‘El educador debe ser flexible; lo válido para Rafael puede no serlo para Federer’

 

Toni Nadal, entrenador de Rafa Nadal.

Toni Nadal, entrenador de Rafa Nadal. Olmo Calvo MUNDO

 

El alcance mediático y popular de Toni Nadal viene de largo. Es poco frecuente la figura de un entrenador de tenis cuyos postulados, que describe “basados en la lógica y en el sentido común”, trascienden la mera circunscripción deportiva. Todo se puede entrenar (Alienta Editorial) es una suerte de abierto cuerpo doctrinal sobre la conformación ética y competitiva de Rafael Nadal, pero no se trata de ninguna fórmula mágica para proyectar a un campeón, sino que va mucho más allá. Es una reflexión pedagógica, instructiva, con una evidente pretensión cívica, no necesariamente relacionada con la consecución de lo que denominamos éxito.
“Cualquier educador deber ser flexible y versátil. Lo que es válido para Rafael no lo es necesariamente para Federer u otro jugador. Otra cosa es que haya puntos sobre los cuales no se puede ser condescendiente, como la corrección. En la etapa formativa, el entrenador ha de estar siempre por encima del jugador. Tiene que haber una autoridad moral. No concibo una forma de entrenar distinta a un modo de proceder fuera de la pista”, comenta a este periódico en un hotel madrileño, a dos días del debut de Rafael Nadal en el Mutua Madrid Open.
Toni, de 55 años, no se siente particularmente cómodo en el mundo que le toca vivir. Pertenece a una generación donde prevalecían otros fundamentos, a un tiempo distinto, prácticamente extinguido por la dictadura del vértigo. “Vivimos en un mundo en el que las cosas tienen que suceder rápidamente y el aprendizaje ha de resultar sencillo. Se busca la inmediatez en casi todo. Las cosas que suponen esfuerzo tienen poca aceptación, simplemente no cotizan. Lo que no se asimila o no es inteligible con rapidez posee menos validez. El capitalismo impone esa velocidad en el consumo”.
Es consciente de que sus mensajes muchas veces resultan incómodos. Es poco dado al halago. Prefiere un esmerado ejercicio de mejora y perfeccionamiento, sembrando la duda como estrategia para combatir actitudes acomodaticias. Su rigor no pretende anular la autonomía del jugador. “Fui muy exigente en la etapa de formación, pero entendiendo que esa actitud iba encaminada a la autoexigencia. El principio de autoridad siempre termina siendo un poco coercitivo, pero procuro aplicarlo de manera prudente y desde la lógica estimación personal”.

‘ME SORPRENDE LA GENTE QUE LO TIENE TODO CLARO’

Se reconoce como un polemista vocacional, amante del debate, por lo que “ayuda a pensar y profundizar”. “Me sorprende la gente que lo tiene todo meridianamente claro y no duda de nada, que es incapaz de ver una determinada realidad”, añade.
Es ése el tono de un libro que no busca grandes aseveraciones sino arrojar ideas que asume como sujetas a una discusión racional. Además de lanzar un alegato contra el divismo y las actitudes victimistas, en la narración, que incorpora interesantes vivencias con su pupilo y sobrino a lo largo de su ya prolongada carrera, lamenta la tendencia a la falta de responsabilidad individual. “Estamos en una sociedad donde se nos tutela en demasía. La responsabilidad nunca recae sobre nosotros. Asumirla es clave en el desempeño de cualquier actividad”.
No sabe si su sobrino, más dado a la cultura de la imagen, ha leído aún el libro. “Me conoce de sobra”, tercia el coyuntural escritor, quien a la hora de elegir las distintas acepciones del adjetivo “vehemente”, con el que le gusta definirse, se queda con ardiente y lleno de pasión.“No concibo hacer las cosas bien sin pasión”.
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